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Crónica China.- Sichuan, marcada por la tragedia seis días después del terremonto

Las autoridades intentan calcular el impacto personal, social y económico en una de las regiones más populares de China


CHENGDU, 18 (de la enviada especial de EUROPA PRESS, Débora Altit)

Seis días después del seísmo que sacudió el lunes a la provincia china de Sichuan, famosa habitualmente por motivos más alegres, como sus hermosas mujeres o por ser el reino de los osos panda, los supervivientes de la tragedia tienen que empezar a aceptar que el terremoto ha sacudido sus vidas de forma definitiva, y que sus réplicas seguirán sintiéndose durante mucho tiempo.

El terremoto ha afectado a todos, los supervivientes, los familiares de los que murieron, los voluntarios y hasta la economía de la provincia que es probable que sufra una vuelta atrás de 20 años.

"He estado en Yingxiu seis días. Trabajo en una ciudad, Ya'an, pero cuando oí la noticia del terremoto quise regresar a casa. Llegué después de nueve horas de camino, siguiendo a los soldados. Mi padre fue rescatado; mi hijo estaba en clase. Su colegió se hundió y murieron 300 de los 500 estudiantes, él entre ellos", explica Tang Shulin, esperando para coger una lancha que lo alejará de su antigua casa. "No sé lo que voy a hacer, ahora sólo quiero salir de aquí".

Yingxiu es una pequeña localidad en las montañas, cercana al epicentro del terremoto, en la comarca de Wenchuan, y que quedó prácticamente aislada. El camino más corto para llegar a ella sigue siendo de varias horas (hay que coger una de las lanchas fletadas por los militares para cruzar la presa cercana, y después caminar durante tres horas por un camino embarrado, en el que todavía se producen desprendimientos y temblores). Los que inician el camino, y no abandonan, hablan de imágenes demoledoras.

"Está todo cubierto de cadáveres y sangre. Las rocas han aplastado a la gente. Es como si fueran hormigas pisoteadas por una bestia enorme", dice un voluntario al que el terremoto le pilló en Dujiangyan y que decidió sumarse a los soldados para ayudar. El hombre se gana la vida ofreciendo actuaciones de artes marciales, y ha estado varios días intentando sacar supervivientes de entre los escombros vestido con su uniforme de trabajo, un traje tradicional chino de color verde chillón, ahora embarrado, y una espada que lleva sujeta a la espalda.

"No recuerdo cuándo ocurrió, se me mezclan los días. No he dormido desde entonces y no me acuerdo muy bien", explica, mientras habla atropelladamente y con muestras de sufrir una conmoción. "En el tiempo que estuve ahí no sacaron a nadie con vida".

El voluntario se marcha con la decepción de no haber visto salir a un solo superviviente de entre las piedras de Yingxiu, aunque la prensa china sorprendió hoy con la noticia de que los equipos de rescate habían conseguido sacar, tras más de 120 horas atrapado en las ruinas de su casa, a un joven de 20 años.

Los rescatadores pudieron liberar de entre las ruinas ayer, quinto día de la tragedia, a 63 personas. Pero el número de muertos, sólo en Sichuan, asciende a 31.900, y se cree que hay otras 10.000 personas aún sepultadas.

ANTE EL MUNDO

El seísmo, y la enorme cobertura ofrecida por los medios chinos, unida a la enorme libertad de movimiento permitida a la prensa extranjera (a la que se ha autorizado llegar a todos los rincones, en contraste con la política habitual en momentos de crisis llevada a cabo por el Gobierno chino), ha mejorado de forma notable la imagen nacional e internacional de Beijing.

Por un lado, le ha permitido limpiar su imagen tras la calamitosa gestión de las nevadas de principios de año, que paralizaron durante más de un mes a medio país. Por otro, ha generado una corriente de solidaridad tras las protestas tibetanas y contra las Olimpiadas de hace apenas unas semanas, y le ha permitido distanciarse de regímenes como la Junta militar de Myanmar, con su cruel inoperancia a la hora de gestionar la catástrofe causada por el ciclón Nargis.

La prensa extranjera también ha sido testigo directo de la cara amable del Ejército Popular de Liberación (las Fuerzas Armadas chinas), especializado en las labores de rescate en el país y compuesta por jóvenes amables y entregados.

Sin embargo, también se han puesto en evidencia problemas organizativos importantes, como denunciaron numerosos voluntarios desplazados hasta la zona, con poco que hacer o que eran destinados a realizar funciones sin aprovecharse su especialización.

 



La visita a los lugares fuertemente golpeados por el terremoto, como Hanwang, también desveló que entre el personal médico y sanitario enviado no se había incluido algo tan importante como el apoyo psicológico para los damnificados.

El Ministerio de Sanidad organizó un equipo de más de 20 expertos para ofrecer atención psicológica, una cifra anecdótica ante la enorme necesidad de apoyo. Cerca del 60 por ciento de las personas afectadas se recuperarán del trauma en un año, pero el resto lo podría arrastrar de por vida. La intervención psicológica más eficaz es la que se recibe entre 24 y 72 horas después del suceso; los resultados serán peores cuánto más se deje esperar.

"Casi todos sufren depresión, ansiedad, culpabilidad, ira, falta de confianza, además de insomnio y numerosas pesadillas", según la directora del centro de intervención psicológica del hospital número 3 de Mianyang, Huang Guoping.

PERDIDAS ECONOMICAS

Los daños económicos en la región tampoco serán pocos. Sichuan es una provincia remota y relativamente pobre (pese a los intentos de desarrollo de impulsar el oeste puestos en marcha por el Gobierno central), por lo que la economía a nivel nacional no sufrirá un gran golpe.

Las autoridades todavía no han dado los datos de pérdidas económicas registradas, pero se calcula que la comarca de Wenchuan puede tardar décadas en recuperarse de la tragedia, en gran parte también por el gran número de niños y adolescentes fallecidos. De momento, sí se sabe que se producirá una escasez de mano de obra.

Y, en el plano nacional, China, constantemente sedienta de energía, podría verse afectada porque Sichuan contiene el 40% de los depósitos de gas natural del país y el 22% de su producción. De momento no se ha informado sobre el daño causado a los gaseoductos, que permanecen cerrados desde el terremoto por motivos de seguridad.

 

Fuente: Europa Press
Publicación noticia: 18-05-2008, 14:01h.

 
 
 

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